lunes, 22 de agosto de 2016

Una entrada especial

Kuro y Yoru


Dos luces en mi vida:

Hace muchos años, estaba pasando por una etapa muy oscura en mi vida, pero entonces, llegasteis vosotros y me la llenasteis de luz. Erais dos bolitas, con patitas y morritos, pero, aun así, mucho mejores que otros seres humanos. Quien diga que la vida de un animal no te llena, es porque nunca amó a ninguno de verdad, y mis pequeños la han llenado de momentos únicos e inolvidables.

Kuro (Negro en japones)

Fuiste el primero en llegar a casa, con esa carita tan dulce y sincera con la que me enamoraste al momento. Te deposité sobre la almohada con sumo cuidado, porque eras mi más preciada joyita. Fuiste el más social y más juguetón, y confiaste en mi desde el principio, siempre estabas a mi lado o encima de mi. Un día, alguien que no amaba demasiado a los animales decidió separarte de mí, sin yo poder hacer nada para evitarlo. Cuando desapareciste, sentí como una parte de mi alma ya no estaba, porque se había ido contigo. Aun sigo sin perdonar a esa persona, porque lo que nos hizo fue cruel. Nunca, nunca olvidaré como creciste correteando y saltando alrededor de mis piernas, tan lleno de vidita. 

Kuro de peque

Kuro más mayor
Yoru (Noche en japones)

Eras mi otro tesorito, con esos ojitos, esos mofletitos y esas orejitas, y estuviste junto a mi hasta el último de tus días. Desde pequeño siempre fuiste el más tranquilo, y a su vez el más perezoso, siempre recostado sobre la cama y las partes fresquitas de la casa, aunque muchas veces te animabas a jugar y lo pasábamos muy bien. Fuiste más tímido que Kuro, pero yo siempre estuve ahí para que acabaras creyendo en mí, dándote calidez y amor. Fuiste un conejito sexy, conseguiste novia, Gumersinda, y hasta tuviste con ella seis preciosos hijitos a los cuales tuve el placer de conocer. Tuviste una vida bastante buena, te di todas las chuches que quisiste, te di masajitos y mimitos, hasta te hice la manicura, pero ahora ya no podré hacerlo nunca más. Te has ido demasiado pronto a un lugar que aún no puedo alcanzar. Se me rompió el alma, casi dejé de respirar, cuando te vi con los ojos ya carentes de vida. Me cuesta asimilarlo, aún tengo la sensación de que sigues en casa. Te echo mucho de menos, el acariciar tu cabecita y darte besitos, pero, aunque ya no estés físicamente sé que permanecerás en mi corazón para siempre. 

Yoru de peque

Yoru más mayor
Nunca os olvidaré, mis tesoritos, mis hijitos, nunca.

Yoru y Kuro peques

Kuro y Yoru mayores

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